La reforma del sistema hospitalario en Alemania

El Consejo Federal dio luz verde a la controvertida reforma hospitalaria del ministro de Sanidad, el socialdemócrata Karl Lauterbach, ante la «crisis» del sistema de hospitales alemanes.

El Consejo Federal de Alemania, la cámara territorial del Parlamento que representa a los 16 estados federados, dio luz verde a la aprobación de la reforma del sistema hospitalario alemán. La ley ya fue aprobada por el Bundestag y ahora está previsto que entre en vigor, paso a paso, a principios de 2025.

Con la reforma, el ministro de Sanidad, Karl Lauterbach, aspira a mejorar el sistema de hospitales alemanes que, según dijo, se encuentra «en crisis» debido a razones financieras y organizativas.

La reforma tiene como objetivo reducir significativamente el número actual de 1.900 clínicas, incluidas clínicas psiquiátricas y psicosomáticas, apostando por una mayor calidad y una mejor financiación.

El núcleo de la reforma es un nuevo sistema de compensación para los hospitales. En el futuro, la cantidad fija por caso y paciente sólo debería representar el 40% de la remuneración a las clínicas. El 60% restante debería destinarse a sostener el personal, para las instalaciones o para la tecnología médica necesaria.

En las regiones estructuralmente más débiles, los hospitales que son necesarios deberían mantenerse y recibir financiación especial. También debería existir la posibilidad de crear centros de salud intersectoriales e integrados. Para financiar toda la reforma estaba previsto un fondo de transformación de 50.000 millones de euros, procedente del Gobierno federal y estatal.

Cierre de clínicas

Las asociaciones de hospitales siempre han criticado que los incentivos eran los equivocados, y las directrices, demasiado rígidas. Los estados federados temen el cierre de clínicas, especialmente en las zonas rurales, y quisieran que se lleven a cabo urgentemente nuevas mejoras.

Uno de los puntales de la reforma es el abandono parcial del muy criticado sistema vigente de tarifas, por el que los hospitales adscritos a la sanidad pública facturan al Estado cada intervención en base a una determinada tarifa fija, lo que les incentiva a priorizar los tratamientos que les resultan más rentables.

Tras la reforma, sólo un 40% de la financiación de los hospitales funcionará de este modo, mientras que el 60% restante será asignado por los estados federados en base a las necesidades de cada clínica y a las necesidades sanitarias de la población.

Así, está previsto que, sobre todo los hospitales, pequeños ofrezcan en el futuro menos especialidades y se limiten a aquellos tratamientos en los que pueden ofrecer una mayor calidad en términos de terapias y de poseer suficiente personal.

Lauterbach ha admitido recientemente que esto puede llevar al cierre de hasta un 20% de los hospitales, pero señaló que debido al déficit que acumulan, su existencia se veía amenazada de todas formas.

Por su parte, la Asociación Alemana de Hospitales (DKG, por sus siglas en alemán) ha lamentado que las medidas del Gobierno sean «absolutamente insuficientes», ya que en lugar de proporcionar una financiación adicional imprescindible, se limitan a redistribuir la ya existente.

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