Sí, se puede surfear en Múnich. Aunque parezca increíble, esta ciudad sin mar es famosa por la Eisbachwelle, una ola artificial en pleno centro urbano.
Se encuentra en el canal Eisbach, dentro del Jardín Inglés, justo al lado del museo Haus der Kunst.
La ola es constante y potente, ideal para surfistas experimentados. Sólo se permite una persona a la vez, y hay un sistema de turnos muy respetado entre los surfistas locales.
Eso sí, el agua es helada durante todo el año, así que el traje de neopreno es imprescindible.
Un dato curioso: el surf en el Eisbach comenzó en los años 70 de forma clandestina y no fue legalizado hasta 2010.
Hoy en día, es una de las atracciones más singulares de Múnich, tanto para surfistas como para espectadores.
¿Te animarías a probarlo o prefieres verlo desde el puente con un Bretzel en la mano?
