Este domingo, el sur de Alemania fue testigo de una tragedia cuando un tren expreso regional RE55 se descarriló cerca de Riedlingen, en el estado de Baden-Württemberg. El tren, que cubría la ruta entre Sigmaringen y Ulm, transportaba cerca de 100 pasajeros.
Según las autoridades, el accidente fue provocado por un deslizamiento de tierra causado por intensas lluvias que afectaron la estabilidad de un terraplén ferroviario. Tres personas perdieron la vida, incluyendo el maquinista, un aprendiz, y una pasajera de edad avanzada. Más de 40 pasajeros resultaron heridos.
La vía permanece cerrada mientras equipos de emergencia y expertos en seguridad investigan las causas exactas. El canciller alemán, Friedrich Merz, expresó su pesar y ofreció condolencias a las familias afectadas.
Este trágico suceso reabre el debate sobre la vulnerabilidad de la infraestructura ferroviaria ante fenómenos climáticos extremos y la necesidad de reforzar medidas de prevención.
