La donación de óvulos sigue prohibida en Alemania desde 1990, lo que obliga cada año a miles de parejas con problemas de fertilidad a viajar al extranjero para recibir tratamiento.
La ministra de Sanidad, Nina Warken, ha anunciado que estudia una posible legalización bajo condiciones estrictas, con el objetivo de ofrecer una alternativa segura dentro del país.
Warken propone una apertura limitada que garantice la protección de las donantes, el derecho de los niños a conocer su origen y la prevención de cualquier forma de comercialización. La iniciativa ha reactivado un debate social y político que enfrenta argumentos éticos, médicos y legales.
Mientras el Bundestag analiza la cuestión, muchas parejas siguen recurriendo a clínicas en otros países europeos, donde la donación de óvulos es una práctica regulada y habitual.
