La falta de personal cualificado se ha convertido en un problema creciente en muchos sectores, pero uno de los más golpeados es el de la venta de carne y charcutería.
Estudios recientes señalan que este ámbito presenta una de las mayores carencias de trabajadores en toda la cadena alimentaria.
El motivo principal es el alto envejecimiento de la plantilla: una gran parte de los empleados actuales pertenece a la generación del baby boom, que está entrando en edad de jubilación.
A esto se suma que cada vez menos jóvenes optan por formarse como carniceros o especialistas en productos frescos, debido a las exigencias físicas del trabajo y a la percepción de que se trata de un oficio poco atractivo.
Como resultado, supermercados y carnicerías tradicionales enfrentan dificultades crecientes para cubrir vacantes, lo que afecta la calidad del servicio y aumenta la presión sobre los equipos existentes.
Todo indica que esta escasez continuará en los próximos años, a menos que se impulsen medidas de formación, incentivos laborales y estrategias para atraer nuevo talento.
