En la victoria 3-4 de Alemania sobre Suiza, el gran protagonista fue Florian Wirtz.
El joven mediapunta volvió a demostrar por qué es uno de los talentos más determinantes del fútbol europeo: cada balón que tocó cambió el ritmo del partido.
Wirtz fue el motor creativo de la remontada. Condujo entre líneas, aceleró cuando Alemania más lo necesitaba y filtró pases que desarmaron a la defensa suiza. Su influencia creció a medida que avanzaba el encuentro, y en los momentos decisivos apareció con personalidad para liderar las jugadas que inclinaron el marcador.
En un duelo lleno de goles y alternativas, Wirtz dejó la sensación de ser el futbolista más lúcido del campo, el que entendió mejor dónde estaba el espacio y cómo explotarlo. Alemania ganó, pero él brilló con luz propia.
