Flammkuchen: la especialidad alemana que parece una pizza

El Flammkuchen es uno de los platos más característicos de la gastronomía alemana, especialmente popular en el suroeste del país.

Su origen se encuentra en Alsacia, una región con una larga tradición cultural compartida entre Francia y Alemania.

A simple vista puede parecer una pizza, pero existen importantes diferencias. El Flammkuchen tiene una masa extremadamente fina y crujiente, no suele llevar tomate y tradicionalmente se prepara con una base de Crème fraîche.

El clásico Flammkuchen

La versión tradicional se conoce como Flammkuchen Elsässer Art (estilo alsaciano). Sobre la masa fina se coloca Crème fraîche, cebolla cortada en tiras y Speck, una panceta ahumada muy utilizada en la cocina alemana.

Después se introduce en un horno muy caliente durante unos minutos. El resultado es una masa fina, crujiente por los bordes y con una cobertura cremosa y sabrosa.

Con el tiempo han aparecido numerosas variedades. Los restaurantes alemanes ofrecen Flammkuchen vegetarianos, con champiñones, salmón, queso o diferentes verduras. También existen versiones dulces, especialmente con manzana y canela.

Prepararlo en casa

Hacer Flammkuchen es bastante sencillo. Para dos personas se necesitan unos 250 gramos de harina, 125 ml de agua, dos cucharadas de aceite y sal.

Para la cobertura se utilizan aproximadamente 150 gramos de Crème fraîche, una cebolla, 100 gramos de Speck y pimienta negra.

La masa debe amasarse y dejarse reposar unos 20-30 minutos. Después se divide en dos partes y se estira lo más fina posible. Se añade la Crème fraîche, la cebolla y el Speck y se hornea a unos 250 °C o más durante 7-10 minutos, hasta que los bordes estén dorados y crujientes.

La clave para conseguir un buen Flammkuchen está precisamente en una masa muy fina y un horno muy caliente.

Hoy es habitual encontrarlo en restaurantes, mercados, fiestas populares y mercados navideños de Alemania. Es un plato sencillo, económico y perfecto para compartir.

Si visitas Alemania, no te vayas sin probar un auténtico Flammkuchen. Aunque se parezca a una pizza, tiene un sabor y una tradición propios.

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